Por su lado Ángelo estaba llegando al restaurante más lujoso y caro de toda de la ciudad, donde llevaba consigo un ramo de rosas rojas
- Ángelo – hablo la mujer, quien se miraba feliz acercándose a darle un beso al pelinegro quien se giró para recibir ese beso en la mejilla – ¿amor? – pregunto extrañada al ver que esquivo el beso.
- Comí un poco de pan de ajo que llevo mi padre hace rato.
- Oh, hehe… el señor Romeo y su amor por esos panes – dijo ella relajándose, ya que vio como un gesto de am