|Capítulo: Nacimiento|
La hora del parto llegó, pero las fuerzas me abandonaban y a última hora me quería rendir. ¿Por qué? Fruto de la depresión que tenía desde que Elián ya no estaba.
—¡Por favor! —apretó mi mano con fuerza. Las contracciones eran cada vez más insistentes y yo lo sentía allí, queriendo salir, pero mi cuerpo se negaba.
¿Qué culpa tenía este bebé de haber caído con una madre que no podría ser capaz de proteger a lo que más amaba, lo único que tenía? ¿Estaría a salvo este bebé?