|Capítulo: Lo que se merece|
Camila
La casa olía a pintura nueva y madera lijada se todas las reparaciones cuando Julieta apareció en la puerta.
La vi llegar desde la ventana de la cocina. Reconocí ese paso suyo, la espalda recta y la forma de mirar a su alrededor como si todo lo que veía pudiera pertenecerle si encontraba la manera de reclamarlo.
Dejé el trapo sobre la mesa y respiré hondo antes de salir a recibirla.
—Camila. —Sonrió al verme—. Qué bonita quedó la casa.
—¿Qué quieres, Julieta?