|Capítulo: Mi felicidad|
Diego
Estaba revisando los últimos contratos cuando Carmen asomó la cabeza por la puerta.
—Señor Alba, ha llegado la señorita Rosaura —dijo mi secretaria.
Dejé los papeles sobre la mesa y me levanté al saber que ya había llegado.
—Que pase —respondí.
Rosaura entró con esa energía que solo tenía cuando estaba bien de verdad. La había visto en los dos estados y no se parecían en nada. Llevaba el pelo suelto, un abrigo beige nuevo, y ya sonreía antes de llegar a mi lado.
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