|Capítulo: La primera noche|
La casa estaba en silencio mientras terminaba de preparar el bolso de Izan. Sobre la cama había extendido todo con cuidado.
Cuatro bodies limpios, el pijama de dinosaurios que tanto le gustaba, pañales, toallitas, su biberón favorito, la crema para las pompis y el peluche raído que no podía dormir sin él, pero que siempre le quitaba cuando ya estaba dormido. Metí también una muda extra por si acaso, aunque solo iba a ser una noche. Solo una noche. Me repetí eso como