|Capítulo: Día en familia|
—Deja de mirar mis pechos, Diego. Solo lo alimento —me sonrojaba tener sus ojos tan fijos sobre mis senos.
—Lo siento. Quería ver como lo hacías.
—¿Quieres aprender o qué?
—Disculpa, no quise incomodarte. Es que… te han crecido los pechos. ¿Te han crecido los pechos?
—No debería de fijarte en esas cosa. Tienes novia —terminé de alimentar a Izan y luego lo dejé en brazos de su padre—. Ahora almorzaré.
—¿No quieres que pida otra cosa? Se te ha enfriado.
—Estoy acostumbr