|Capítulo: Condiciones|
DIEGO
Era como una pequeña lombriz que no dejaba de moverse, su cabecita me daba miedo por la manera en la que se movía, pero Camila decía que estaba seguro en mis manos. Su vida parecía muy frágil y yo poco profesional en esto.
Era la primera vez que sentía miedo de no saber hacer algo.
—Camila… no puedo. Si se me resbala, no me lo perdonaré jamás.
—Tranquilo. Que no dejaré que se resbale. Lava su cuello, suele ensuciarse mucho, por el sudor, la comida y eso, debajo de