Analisse
Estoy indignada. Una rabia silenciosa me recorre por dentro, como un río de lava que no se detiene. ¿Cómo se atrevió a hablarme de esa manera tan cruel, tan despiadada? No lo entiendo… anoche fue un hombre distinto, y hoy es un desconocido, un témpano de hielo. No puedo creerlo.
Y pensar que me acosté con él. Fue asombroso, delicado… Me sentí especial, sentí tantas cosas al tenerlo cerca. Pero ahora… ahora todo se siente como si me hubieran arrojado un balde de agua fría en pleno rostr