Emma entró en la tienda con pasos decididos, pero su mente estaba lejos de estar tranquila. Se dirigió de inmediato a la sección de ropa holgada, buscando camisas anchas, suéteres largos y pantalones que no marcaran su figura. Sentía la mirada de Evan sobre ella mientras pasaba de una prenda a otra. Desde que lo conocía, él siempre la había visto vestida de forma más ajustada y femenina, nunca con ropas que intentaran esconder su cuerpo. Sin embargo, ahora no tenía más opción. Debía hacerlo.
—¿