Capítulo 8: Me Estoy Muriendo...
PVO Samantha.
Lo miró fijamente, sigue siendo el mismo hombre atractivo de siempre, pero hay algo distinto. Está más delgado, más pálido, como si la vida le hubiera pasado factura.
—Samantha —empieza, pero duda —quería tenerte así de frente porque necesito que me perdones —alarga la mano parar tocarme.
—No me toque —la aparto de inmediato —a mí no tienes que pedirme perdón, más bien deberías hacerlo a nuestro hijo —mi voz tiembla, pero no por debilidad, sino por coraje.
—Sabes que no puedo —