“… Sí tú mismo provocaste todo eso, ¿por qué ayudarme? Sí mataste a quienes me protegían y me dejaste indefensa, ¿por qué no me mataste también? ...”
En su momento, él nunca respondió a mi pregunta, y yo no insistí. Pero ahora conocía la escalofriante respuesta: Sebastián no me había matado porque yo era la causa por la que ese día estaba allí. Él había provocado todas esas muertes solo para tomarme.
Mientras un chofer particular me llevaba directo a mi esposo, yo intentaba mantener la comp