“... El dueño me hizo bajar de una camioneta cerrada a base de bruscos empujones. Cuando tuve ambos pies en el suelo, me arrancó la tela que me había cubierto los ojos durante todo el viaje.
Pestañeé hasta acostumbrarme a la luz, luego miré en torno.
La casa frente a nosotros era de un antiguo estilo, pero muy bien conservada. Sus jardines resplandecían gracias a los últimos rayos del sol.
—Toma esto.
Me entregó un antifaz tipo carnaval, en brillantes colores a negro y dorado. El accesor