—Mientras yo enloquecía de angustia y preocupación, mi mujer estaba con otro hombre. Dime, ¿te la pasaste bien burlándote de mí y siéndome infiel?
Alcé los ojos despacio, y miré a Sebastián. Él me devolvió una despiadada mirada de asesino, las venas de su brazo se marcaron en su piel cuando tensó los tendones de la muñeca. Mantuvo firme el arma.
—Responde, Evelyn Isfel, ¿acaso recuerdas tú relación con él? ¿Has vuelto a sentir algo por ese tipo?
¿Por qué mi actual situación era tan parecid