MILA
Abro los ojos lentamente, sintiendo una sensación de calidez y ternura en mi espalda. Me doy cuenta de que estoy boca abajo, y que sus manos grandes y fuertes están posadas sobre mi piel, acariciándome suavemente.
Siento sus labios en mi espalda, dejando una trayectoria de besos suaves y tiernos. Me estremezco ligeramente al sentir su calor y su proximidad.
Me relajo y me dejo llevar por el momento, sintiendo una sensación de tranquilidad y seguridad en sus brazos. Sus manos y labios me hacen sentir viva, me hacen sentir que soy la única persona en el mundo.
Me dejo llevar por el momento, permitiendo que sus caricias y besos me transporten a un lugar de paz y tranquilidad. Me siento en casa, me siento con él.
— Eres una mujer muy especial, Mila —me dice, con una voz llena de emoción.
Sigue dándome besos, activando mi piel. Ayer apenas llegamos del evento durmió conmigo, hicimos el amor y fue muy lindo despertar a su lado.
— ¿Qué es lo que ves en mí? —le pregunto, con curiosidad.