Han pasado dos semanas desde ese beso con Maximiliano. Dos semanas en las que él ha mantenido la distancia, tal como lo prometió. No sé cómo tomarlo, si bien o mal. Por un lado, me siento aliviada de no caer en tentación, de no dejar que mis sentimientos me dominen. Sin embargo, por otro lado, me hace falta sentirlo cerca, hablar con él, conocerlo mejor. A medida que paso los días, me doy cuenta de que no llevamos mucho tiempo conociéndonos, y hay tantas cosas que quiero saber sobre él.
Además,