MILA
—No te tengo miedo —le dice mi amiga, con una voz firme. —No me importa quién seas o qué creas que eres.
Alita ayuda a levantar a Alaska, que se limpia la sangre de la nariz y la boca. Alaska está furiosa, y su rostro se distorsiona de rabia.
—Lo vas a pagar con tu vida —le dice a Alisa, con una voz baja y amenazante. —Ya soy la Koroleva de la mafia, y esto me va a salir muy caro.
Maximiliano se acerca a Alaska con una sonrisa y parece que la situacion a el lo divierte mucho.
—Deja de deci