MILA
Me paro en la parte trasera de la casa, respirando profundamente antes de enfrentar la conversación que se avecina. Alaska, la mujer que está frente a mí, me mira con una expresión desafiante, su mirada es intensa y parece estar evaluándome.
Puedo sentir la tensión en el aire, y mi instinto me dice que esta conversación no será fácil. Alaska parece estar disfrutando de la incomodidad que me causa, y su actitud me hace sentir como si estuviera caminando sobre terreno pantanoso.
—¿Cómo estás