MILA
Abro los ojos lentamente, estirando mis brazos y piernas en la cama. Me siento renovada después de una buena noche de sueño. Me levanto y me dirijo hacia la cuna de mi bebé, que aún duerme pacíficamente. Le doy un beso suave en la frente y decido dejarlo dormir un rato más.
Me dirijo hacia el baño para empezar mi rutina matutina, pero justo cuando estoy a punto de entrar, la puerta se abre y entran Natalia y su amiga Alisa, cargadas de ramos de flores.
—¿Qué... qué es todo esto? —pregunto,