MAXIMILIANO
Maldita suerte de mierda.
Me acerco al bar y me sirvo un vaso de vodka. Lo levanto y lo miro fijamente, como si estuviera desafiando al destino mismo. Luego, con un solo sorbo, me lo bebo de un golpe, sintiendo cómo el licor ardiente baja por mi garganta y se extiende por mi cuerpo.
La sensación de calor y energía que me proporciona el vodka parece aumentar mi ira y mi determinación. Me siento como si estuviera listo para enfrentar a cualquiera y cualquier cosa que se interpusiera e