Noche de bolos.
Desperté todavía con la duda de quien había enviado ese mensaje. Tengo que cambiar de número porque ahora cualquiera me puede enviar mensajes. Eso no puede ser. Soy una mujer de negocios exclusiva, mi número de celular no tiene que estar por ahí en cualquier lugar. Ni siquiera me importo si Luke iba o no a la oficina. Me puse mi traje formal y bajé a desayunar.
—Solo me tomare un jugo —le dije a Lupe—No tengo hambre.
—Amanda, tienes que alimentarte. Además, déjame decirte que