Debido a las fotos que había subido hace una hora con Ginger de que estábamos en el yate pasándola de maravilla ya había recibido varios comentarios diciendo que volviéramos de inmediato porque es peligroso. Mucha gente. Incluso hasta tenía una llamada de Kev.
Ah, ahora si quiere hablar conmigo. Después de dejarme sola.
—¿Y ahora que hacemos? —le pregunté. Ginger. El yate se había puesto como muerto. Todos estaban pendientes de si las olas se hacían más grandes o no. Yo me estaba tomando un c