Capítulo 37.
Leyra toca la puerta de la habitación del Alfa Declan, y ahí frente a ella, justo después de haber recibido permiso para entrar ella mueve un poco sus piernas acomodando la crema espesa que había colocado justo en los pliegues de su sexo, para que Declan cayera a sus pies.
El Alfa quien se encontraba cada vez más confundido por los pensamientos contradictorios sobre Beca y lo que le hacía sentir realmente, se giró para observar a la rubia.
— Leyra, ¿qué necesitas?— A pesar de verla con uno de lo