Capítulo 21.
— No puede ser posible— declara el Alfa al mismo tiempo que va conteniendo la rabia que lo consume.
Cada uno de los integrantes del consejo de ancianos va detrás de él en absoluto silencio, a la espera de cualquiera que pudiera ser su reacción.
— ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición ¿quién fue el estúpido que dejó que esto sucediera?!— grita Declan en un arranque de rabia.
Al llegar a los pasillos que dirigían al calabozo el Alfa se detiene un instante, el olor a podredumbre, humedad y sobre tod