Bruce sale volando para impactarse en el respaldo de la cama sin embargo su rostro y jadeos contenidos le dejarían ver a cualquiera que estaba mal, pero no a Evan.
— Lo entiendo. Lo entiendo, padre. Y te ayudaré en todo lo posible, pero te juro por la Diosa que yo no sabía dónde íbamos. Solamente estaba siguiendo los pasos de mi madre.
—Oh, hijo. Oh, hijo —dice él— no te preocupes. — Evan trata de acercarse ahora a Bruce pero el niño se encoje nervioso— He puesto demasiado peso sobre tus hombr