—Camina con cuidado…
—Tengo vendado los ojos, así que confío en ti.
Enzo sonrió dirigiendo a Gianna mientras la bajaba del auto.
Había pasado dos días desde el momento en que hablo con Luciana, y había necesitado distraer su mente en algo positivo para poder procesar en todo lo que se había convertido su vida.
—Un pasó a la vez… —le susurró a Gianna en el oído mientras ella se agarraba de sus manos y apoyaba también su espalda a su pecho.
—Ahora estoy muy nerviosa… has estado muy místico…
—Solo