A la mañana siguiente Gianna se movió a los lados para mover su vestido suelto mientras acarició su vientre para desearle buenos días a sus hijos.
Alisó un poco su cabello, colocó algo de maquillaje en su rostro, y, por último, dejó un brillo de labios en su boca. Entonces, cuando se giró en su habitación, vio que Enzo estaba terminando de colocarse la chaqueta y se acercó rápidamente a él para arreglarle un poco la corbata, mientras que le daba un beso en la comisura de su boca.
—Es una lástim