Gianna sirvió un poco de té a sus padres que estaban viendo un programa de televisión, y dio un beso en sus cabezas, para despedirse por la noche e ir a dormir en su cuarto.
Pasó por la habitación de su hermana sonriendo ante su manera desordenada de dormir, y luego cerró su puerta para suspirar profundamente.
Recostaba en su cama, acarició su vientre que ya se notaba abultado, mientras cerró los ojos y recordó.
Todos los días para ella era una sorpresa nueva, y eso sin contar en lo que Ángelo