Carmina caminó de aquí para allá por la cocina, mientras su cabeza recordaba esa mirada en el pasado.
Había sido como la lleva y trae de Antonella desde que comenzó a trabajar en esta mención, pero tenía mucha más afinidad con el señor Enzo. Y sabía que esa mirada de su señora, solo indicaba problemas.
Ella saltó cuando escuchó la puerta de la entrada, y caminó un poco para notar al señor de la casa con un maletín.
—Hola, Carmina… ¿Mi esposa? —ella abrió la boca, y luego negó.
—Señor… ella… aca