Mundo ficciónIniciar sesiónLA PRINCESA:
Suspiré triste; de seguro que, cuando supiera quién era, no lo volvería a ver, como pasa siempre. Me había caído muy bien este apuesto caballero. Para mi sorpresa, lo escuché decir:
—Me verás cada vez que lo desees; no temas.—¿Cómo…, cómo hiciste eso? —pregunté, asombrada.—No lo sé; te escucho en mi cabeza —contestó, y luego prens






