41. LOS NUEVOS PODERES
Sirius tomó el libro que llevaba bajo el brazo y lo abrió con cierta ceremonia, como si fuera un objeto sagrado que contenía secretos demasiado poderosos y antiguos, incluso para ser leídos en voz alta. Árni lo miró con impaciencia, pero también con una especie de respeto que rara vez veía en él. A pesar de mi debilidad, me aferraba al hilo de su conversación, aunque mis ojos seguían cerrados.
—Tome, creo que ese es su papá —escuché decir—. Por eso usted tiene esos poderes que no posee ningún