Mundo de ficçãoIniciar sessãoÁRNYÉK:
El fuego que emanaba de Moloc iluminaba la sala, claramente compartiendo la indignación que incendiaba al Señor del Fuego. Ni siquiera los vampiros, con su naturaleza fría y calculadora, parecían inmunes a la tensión que abrazaba el lugar como un sudario ardiente.
—¿Amenadiel? ¿Qué tienes que decir a eso? ¿En verdad fuiste capaz de hacerle eso a tus sobrinos? —preguntó el creador, demasiado serio. —¡Mi hermano se olvidó de mí! —gritó de pronto—. Cuando tuvo el primer hijo, se la pasaba allá con esa humana, y eso que decía que los odiaba, ¡mentira! Se enamoró de ella y tuvo un hijo a propósito. ¡Eso era una abominación de la cual lo liberé! Lo hice por mi hermano, para que dejara de estar mintiendo.—¡¿Eres un enfermo?! ¿Cóm






