Mundo de ficçãoIniciar sessãoÁRNYÉK:
Todos se encogieron y guardaron silencio ante mis palabras. De rodillas, frente a mi abuelo, sentí que las llamas de mi determinación ardían con la misma fuerza que las de Sol en su interior. Aunque no dijo palabra alguna, un destello de confianza iluminó su expresión.
Mi abuelo, aquel ser que parecía más hecho de luz y eterno poder que de materia, me observó con gravedad y melancolía. Su expresi&






