173. LIBERANDO A SOL
ARIVAY:
Me asombro al ver que no pasa nada; sigo conjurando al fuego eterno, ofreciéndole mis respetos. Mientras tanto, observo desesperado cómo Sol mira a Azariel y comienza a convertirse en etérea, ante la risa desenfrenada de Flair. Este le lanza un poderoso chorro de lava hirviente, envolviéndola con ella. Luego sigue conjurando al fuego.
Para el asombro de todos, nada de lo que hace el señor del fuego da resultado. Sol sigue saliendo de su cuerpo material y Azariel abre sus brazos para recibirla. Sin embargo, algo raro sucede con ella: le crecen dos alas de murciélago detrás, y grandes colmillos; sus ojos son rojos y una sonrisa macabra se refleja en su boca.
—¡No lo haga, princesa Sol, no lo haga! —le gritan el padre y los hermanos de Azariel al ver cómo ella se acerca más y más al cuello de aquel.
—¡Noooo…! —vocifera, cayendo de rodillas, el padre de Azariel.
Y justo cuando ella va a morderlo, el fuego lanza una poderosa llamarada y los separa, llevándose a Sol y arro