170. DE REGRESO
ÁRNYÉK:
Miro los ojos de mi madre sin entender qué es lo que me está diciendo. Puedo ver que su mirada está llena de culpa. Trato de recordar algo de lo que me estaba diciendo.
—¿Qué me pasó? ¿Qué creador? —pregunto desconcertado. —No entiendo nada, mamá.
—Yo tampoco, hijo —me mira a mí, tan confundida como yo. —Solo fui a salvarte al inframundo porque estabas muriendo. Entonces, tu padre luchaba con el creador; le rogó que cambiara tu vida por la de él.
—¿Papá murió? —pregunto aterroriza