119. NUEVOS SECRETOS
El salón quedó envuelto en un silencio pesado tras las palabras firmes de la bruja Ambrosia. Cada mirada oscilaba entre la expectativa y el temor. Sentía el corazón latiendo con fuerza, no por nerviosismo, sino por la energía que vibraba a mi alrededor. Era como si ese fuego que había brotado de mí hubiera dejado una chispa encarnada en mi alma.
Sirius —o más bien Arni en su cuerpo— se mantuvo a mi lado, su presencia sólida y tranquilizadora, aunque tras sus ojos se percibía una inquietud que