A partir de ese día, todo empezó a moverse.
No con grandes eventos, sino con cosas pequeñas. Pequeñas, pero importantes.
***
Una tarde, Maya se acercó con dos cafés y se sentó sin preguntar.
—Hoy no tienes citas —dijo—. Cancelé la de hoy.
Él la miró, alarmado.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Porque llevas cinco días seguidos conociendo gente nueva —respondió—. Necesitas un descanso.
—Pero el plan…
—El plan incluye que no te desgastes —lo interrumpió ella—. Hoy tu cita