Anatoly
¡Dime qué demonios está pasando!
Mi voz es baja, peligrosa. El tipo de tono que hace que la mayoría de los hombres lo piensen dos veces antes de empujarme. Pero Damas nunca ha sabido cuándo dar marcha atrás
Tracy jadea. —¿Cuánto?—
Ya sé que la respuesta no importará. Damas no hace favores, pone trampas.
—Solo hablaré con Anatoly —dice—. En privado.
Le pongo una mano en el brazo para tranquilizarla. Tiene la piel fría. Está temblando.
Le quito el altavoz y me llevo el teléfono a la ore