—Es... complicado—, dije.
Clay soltó una carcajada sonora y fuerte. —Sí, este tipo de cosas siempre son así—.
Levanté una ceja. —¿Este tipo de cosas?—
—Amor, tío. Puede que sea jugador de fútbol y no psiquiatra, pero sé reconocer a un hombre enamorado cuando lo veo.—
—Simplemente… algo un poco nuevo para mí, eso es todo.—
—¿Qué? ¿Nunca te has enamorado antes?—
Cogí mi iPad de la mesa que tenía cerca y abrí su archivo.
Clay asintió con la cabeza, comprendiendo. —Hasta que conoces a una mujer que