En el jardín delantero, vi cómo Maddie finalmente se separaba de Mick. Se acercó a donde estábamos sentados, con Mick obedientemente a su lado.
—¿Mamá? —preguntó—. ¿Puedo llevar al cachorro al patio trasero?
—¿Por qué, Mads?—
—Hay más espacio.—
Valentino se encogió de hombros. —Por mí estaría bien—.
Miré hacia la puerta principal, esperando que Britt hiciera su tan esperada entrada. Me lo estaba pasando de maravilla hablando con Valentino; demasiado bien, la verdad. Necesitaba alejarme de él an