Me siento afuera de su edificio un momento más, con las manos en el volante y la mirada perdida mientras los pensamientos sobre Jenna invaden cada centímetro de mi mente. La deseo. No solo por esta noche, no solo en mi cama. Quiero despertar a su lado cada mañana, ver la luz del sol deslizarse sobre sus curvas, despertarla con un beso y saborear la sonrisa soñolienta en sus labios.
¿Estoy loco por pensar así?
Pero la racionalidad se fue por la ventana en el momento en que Jenna Ridley entró en