Le debo algo espectacular por esto: zapatos de diseñador, chocolate de lujo, mi primogénito. Bueno, quizá no eso último.
El pensamiento me golpea como una suave ola. Mi primogénito. Mi mano vuelve a posarse sobre mi vientre, protectora. ¿Será real?
La puerta se abre y una enfermera con un portapapeles sonríe amablemente mientras llama: —¿Jenna Ridley?—
Claire me aprieta la mano con fuerza. —Lo tienes todo bajo control—.
Esbozo una sonrisa temblorosa. —Sí. Totalmente de acuerdo.—
Finalmente, la