Jenna.
La mujer que invade mis fantasías con una regularidad enloquecedora, que me desafía a cada paso, que se está convirtiendo en una obsesión que no puedo romper. Y ahora está aquí, en mi club, vestida como la lujuria encarnada, con los ojos abiertos e inseguros tras ese elaborado disfraz.
Una oleada inesperada de oscura y ávida anticipación me invade. Aprieto el vaso con fuerza, mis nudillos se ponen blancos al observarla. Ya no hay escapatoria. Jenna ha entrado directamente en mi territori