Justo cuando se inclina hacia atrás, abriéndose de piernas para mí, parpadeo. La imagen se hace añicos. No está. Solo yo y el silencio de la oficina, una hoja de cálculo que he estado fingiendo leer.
Peligroso, vuelvo a pensarlo. Pero ya no estoy seguro de estar hablando de fantasía.
Niego con la cabeza, volviendo al presente. Me recuesto en la silla, con los dedos entrelazados sobre la boca y la mirada perdida. Mi mente regresa a la conversación que tuvimos antes.
—Mencionó que es un club de s