Las palabras me dan escalofríos, pero no reacciono. Se aparta, su expresión se suaviza. —Sé lo que tengo que hacer—.
—La expresión de tu rostro mientras hablabas con Vlad me hizo creer lo contrario—.
—Sabes, no me gusta que me espíes—.
Giro la cabeza y veo a Pavel acercándose hacia nosotros, con paso decidido y la mirada fija únicamente en mí.
Piotr capta el cambio en mi atención y se gira ligeramente, con expresión estoica, mientras mi nuevo marido se detiene frente a nosotros.
—¿Me concedes e