ISABELLA
Me agaché aún más detrás del seto, con la mano temblorosa mientras agarraba la pistola que había asestado
¿Qué demonios estoy haciendo? Debe haber al menos una docena de guardias aquí, todos armados hasta los dientes. ¿Yo? Me tiemblan las manos y no tengo puntería. No seré de ninguna ayuda.
Las cuchillas finalmente se detienen, y las palabras entre Christian y mi papá se enfocan. Me inclino hacia adelante, tratando de captar cada palabra.
—Lo trajiste —dice Christian con voz suave, co