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El sonido del celular me despertó, yo tenía a Barbara sobre mi pecho, ella levantó la cabeza y me miró mal.
— ¿Que hora es? — Me preguntó.
Yo tomé el celular que estaba sobre la mesa y mire el identificador de llamada.
Aparte a Barbara y me levanté de la cama, era una video llamada de Caesar.
— ¡Viviano idiota! — Me grito ella.
— Son las ocho treinta de la mañana — Le informe.
Ella abrió los ojos como platos y se levantó de la cama.
— ¡Voy a llegar tarde! — Grito.
El celular volvió a sonar, yo