Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Maia.
¡Qué humillación!
El Lors, esté, se quedó tieso como un rígido y muy feo palo, mientras yo mordisqueaba sus labios como lo he hecho con Paul, quien siempre me responde al beso, este, en cambio, me miraba, sin hacer o decir nada, así que ofendida. Me aleje de él como si tuviera veneno en los labios y evite mirarlo a los o







