En ese momento, Mariana se quedó con la boca abierta ante esas palabras. Se preguntaba: ¿acaso Matthew no tenía la misma edad que Emma? ¿Por qué él sí podía jugar con su hermano y la niña no?
Luego comentó:
—Pero parece que ella quiere jugar...
Felipe subió las escaleras, y Mariana no tuvo más remedio que seguirlo. Entonces lo escuchó decir:
—Si mi princesita quiere jugar, pues yo jugaré con ella... así me aseguro de que no se lastime.
Mariana se quedó congelada a la mitad de la escalera. Since