Capítulo 109. Una excusa
Sofía seguía apretando sus puños con fuerza y sus dientes castañeteada de la ira. Sinceramente, ella no le miraba nada bueno a Anna para que su hijo la quisiera tanto y en tan poco tiempo. Además, aquella mujer era una simple y mugrosa sirviente. Cualquier niño estaría orgulloso de tener una madre como ella, como era posible que su propio hijo no la quisiera.
Mariana continuó hablando con el niño para después preguntarle: ¿qué te parece si hacemos que tu madre se siente junto a nosotros?
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