Capítulo 16. Le acepto la marca
Brando, al ver a Bianca de aquel modo, de inmediato recordó la vez que María secuestró a Priscila, pues parecía que habían utilizado el mismo químico para someter a su compañera. Al pensar en esto, apretó los puños con fuerza y miró al lobo muerto a sus pies. Luego dirigió la vista hacia el lugar donde había visto caer al otro y olfateó el aire, intentando detectar si estaba cerca, pues necesitaba que la sacaran de aquel estado en el que se encontraba, además de desahogar un poco su ira, y quién mejor que el culpable que llevó a su compañera a este estado. Sin embargo, no percibió nada; parecía que aquel cobarde había huido.
Luego volvió a mirar a Bianca y se dio cuenta de que solo llevaba una diminuta tanguita y sus senos estaban totalmente desnudos. Aquello lo desconcertó, pues entendió que aquel lobo estaba a punto de montar a su compañera. La rabia lo consumió al punto de que por su hocico salía humo, y su furia aumentó cuando la escuchó decir:
—Mi amo, hazme tuya como quieras… es